


La memoria me indicó la gasolinera, pero me falló la orientación, 10 años despues...Y de allí, al fin de etapa de Alfarrás, más larga la llegada de lo esperado, vueltas alrededor del canal y tramo final de carretera, pero llegada y descanso al fin.
En 1998, tras unas cuantas etapas parciales exitosas por el Camino de Santiago, y aprovechando ese momento que nunca parece que se produzca pero que cuando viene hay que agarrarlo, jucasel le pide a su jefe 5 semanas de vacaciones, agarra su mochila, su Isostar y sus Nike Coast to Coast, y arranca un 31 de julio desde su LH dirección Santiago. Ahora, 10 años despues, con todas las vueltas que nos ha dado la vida, es tiempo de volver...



La memoria me indicó la gasolinera, pero me falló la orientación, 10 años despues...
En el mapa que luego meto seguro que están en orden y no me salto ninguno.
Y la tercera, ya la podeis ver explicada en el link que os pongo.
En link de la noticia sale esta pregunta, con la que titulamos el post, como una de las clásicas de José María Alonso a todo peregrino que se acercaba a San Juan de Ortega.
Por cierto, el link que me informó, de uno de esos blogs peregrinos que nos cruzamos por el Camino.
Descanse en paz y nos siga guiando por esos Caminos de Santiago. Lo echaremos de menos los peregrinos que lo conocimos y que volveremos a San Juan de Ortega.



Desde aquí, la temida salida de Olesa. Por carretera. Si la haces hasta Monistrol, es dura y se hace eterna. Esta vez, algo inconsciente a pesar de los años, me la juego por La Puda: es que voy fresco, algo que en otras ocasiones no se puede decir al salir de Olesa...
No fallo. Te pateas unos 15 minutos de carretera pero enseguida el desvío por el antiguo y se supone próspero establecimiento de La Puda. Alguna pendiente de más, pero muchos sustos de cuatro ruedas de menos. Y la carretera y los coches abajo.

Despues, la bajada al río, hasta Monistrol. Nada parecido a un coche, hasta justo debajo del puente que separa el lado Ayuntamiento del lado estación. La parada de la Coke, rácana. La compro en el Super a 0,50€ y la bebo en la plaza. El tramo hasta Montserrat ya me lo conozco. Y paro poco que la bessona espera arriba.
Pocas novedades en la subida. Sólo notar que hay respiros que años atrás no hacía. La mochila, algo más pesada que la de las últimas subidas, pero ni mucho menos tan pesada como la de hace 10 años. Eso sí, subiendo por donde ahora la bessona viene a incorporarse al SanTYAgo.
Montserrat siempre es especial, aunque la Moreneta esté cerrada. Recuerdos de familias y amigos, de cansancio y pies cascados, de atracones en forma de Picnic preparados por esas entrañables Laura y Eva, tras aguantar (yo) a sus maridos durante horas de caminata . O de reencontrar a todas esas hordas de braferos salidos con todo entusiasmo un ayer lejano y finalizado en un hoy de espera a ese autocar que nunca consigues mantener despierto. Y cómo no, con ese ciclista, ese Ramon Ribera Peregrino, o esas Nike Coast to Coast que allí se quedaron tras llevarme a Santiago...
Localizo el anorak del Benfica de la bessona antes que ella mis rebufos de fin de etapa de montaña. Tramitamos la credencial, desayunamos y, cual ciclista de chiste de Eugenio, nos vamos camino de Igualada: Cami dels Degotalls, y rumbo Can Massana: demasiada carretera pero buena temperatura y estupenda vista del Macizo de Montserrat. La bessona resiste, aunque el tema de las flechas amarillas aún no lo tenga muy controlado.

Despues, tramito de monte, de urbanización y de descenso por el bosque rumbo a la N-II. Castellolí (de la Roca) espera en forma de bocata y de bareto típico y digno de Mapsack. O quizás, es que tras el esfuerzo aprendes a valorar mucho más aquellas pequeñas cosas que realmente son grandes. Desde tiempos como esos, beber una lata de Coca-Cola no es lo mismo.
Y el último tramo tras reponer fuerzas. Igualada a la vuelta de la esquina. Pero esa vuelta siempre interminable, en forma de larga carretera, de Polígono Industrial, rotonda a rotonda, hasta llegar al punto final, esta vez (¿solo esta vez?) de nuevo especial. No volví al Canaletas ni me cayeron 82 litros por metro cuadrado, pero seguro que circunstancias como aquellas son las que ahora me permiten disfrutar tanto de una simple Coca-Cola como de una habitación de 4 estrellas...
No tiene mucho misterio el primer tramo de camino, del que solo debes entretenerte en ver como de marcado está. La verdad, es que el trayecto hasta Sant Joan Despí es archiconocido, tanto que al final te vas pal centro cuando no toca, y te quedas con un palmo de narices cuando debes dar la vuelta y cazar flechas dejadas justo a la entrada.
Comclusión: a partir de allí me dejo de intuiciones y me pongo a buscar flechas. Y eso no me fue mal. Pillamos la salida hacia la primera vía no asfaltada que nos cruzó la autopista y nos puso junto al Llobregat, al que no íbamos a perder durante algunas horas. A tu derecha las referencias son claras: Sant Feliu, Molins, Papiol. A tus pies fango y alguna obra de gasificación que promete enterrar muchas veces las flechas y los trayectos ahora marcados. Será tarea dura seguir manteniendo el camino... Siempre nos queda, de momento, la otra ribera del Llobregat.
Y a tu cielo, algún que otro puente de coches, de trenes.
Pero en algún momento, y tras un primer avituallamiento en el merendero de Molins, en plenas fiestas de la Candelera, se acaba el Llobregat, la autopista y empieza el tramo mixto Castellbisbal: Poligonos Industriales, pueblo, circuito de motocross, naturaleza, rieras, subidas, bajadas. Los pies se empiezan a notar, las piernas todavía aguantan. Ha llovido un poco durante el trayecto, y mucho de las últimas peregrinadas y, quieras o no, eso se nota.
De Castellbisbal, desconocido para este peregrino, a Santa María de Villalba, también desconocido y territorio del Albergue de peregrinos gestionado por los Amigos del Camino de Santiago de L'Hospitalet. Allí, en Santa María, ya vemos el final. Estamos encima de Abrera y camino de Olesa, y se intuye esa carretera de Martorell a Olesa antes del río. El último descenso termina de castigar unos pies aún no adaptados del todo a las modernas bambas de trekking. Pero llega el asfalto y los caminitos llanos.
El final en Olesa, cerca de las 16, tiene premio, Bessona, Bocata y CocaCola. La primera nos advierte de la lluvia que me perseguía y que, unido al cansancio ya acumulado, me hace decidir dejar por hoy la etapa. No quedaba lejos el aéreo pero, el próximo paso será otro día.
Y aquí os presento el mapa aproximado. Yo solo me perdí en Sant Joan Despí, básicamente por no mirar nada antes que empezar, y si hubiera consultado este mapa, puedo asegurar que no me hubiera perdido.
No está detallado trazo por trazo. No hay tiempo para tanto.
Y hablando de tiempo, atentos a las pantallas, que en pocos días viene la segunda fase...
empiezo el SanTYAgo mañana: día 3 de febrero de 2008!!!
Objetivo: Lllegar a Olesa, y después, ya veremos como está el patio para tirar más o menos.
Handicap: No he avisado. Lo saben solo 4-5 personas más, y ninguna de ellas es candidata inicial a hacer algún tramo. Me sabe mal por si alguien tenía previsto acompañarme en este tramo, pero habrá más....
